PUBLICACION:El Comercio
FECHA :06/01/1999
EDICION :Nacional
SECCION :Policial
PAGINA :A12
FUENTE :NO FUENTE
TITULAR :
Terminó el suspenso en Andahuaylas
Cae menor de edad que sería el autor intelectual de triple crimen
{LEAD}
El 28 de diciembre la provincia de Andahuaylas, Apurímac, despertó con la noticia de un triple homicidio. Florencio Silva Pernia (39), Luz Marina Ochoa Gutiérrez (32) y el menor Emerson Silva Ochoa (8), fueron hallados muertos en el 123 del jirón Ramón Castilla.
{RESTO}
Ellos vivían en este lugar y allí funcionaba el negocio de abarrotes de la familia Silva Ochoa.
La vivienda no presentaba evidencias de haber sido violentada por los asesinos. Nadie sabía quiénes habían podido terminar con la vida de la familia que se dedicaba al comercio. La muerte del matrimonio y de su pequeño hijo era un verdadero misterio. Es por eso que el Fiscal Provincial de Andahuaylas, Juan Ortiz Arévalo, por intermedio del comando PNP de esa localidad solicitó apoyo de personal especializado de Lima.
Como consecuencia del requerimiento miembros de la Dinincri viajaron a esa localidad para apoyar al personal de la Sub Región Policial de Apurímac en las investigaciones.
El trabajo conjunto de la Dinincri con la policía regional dio sus frutos. Ayer presentaron a los cuatro presuntos responsables de la muerte de la familia Silvia Ochoa: Apolinario Mitma Carrasco (23), Wilber Ccorimanya Velázquez (23), Richard Mitma Vivanco (19) y el menor N.Q.G (16). Este último era medio hermano de Luz Marina Ochoa y vivía con la familia.
EL CRIMEN
La verdad salió a la luz cuando los investigadores llegaron al lugar de los hechos. Encontraron a N.Q.G. durmiendo en la habitación de la vivienda donde ocurrió el triple asesinato. Cuando los policías revisaron la habitación encontraron, escondidas entre los muebles, prendas de vestir del menor con manchas de sangre.
Horas después, un reactivo de campo aplicado por un perito biólogo determinaría que la sangre pertenecía a una de las víctimas.
El menor, en el interrogatorio, narró con lujo de detalles como planeó y consumó el hecho de sangre. Su fin era el robo de dinero. Veinte días antes a los hechos se había reunido con su amigo Apolinario Mitma en las inmediaciones de la feria dominical de Andahuaylas.
Apolinario tenía una venganza pendiente con el comerciante Florencio Silva quien lo denunció por extorsión en 1993 por 8.500 soles. Estuvo cuatro años en la cárcel.
Luego de aquella conversación acordaron cómo llevar a cabo el crimen. Fue el menor de edad quien durante la noche de los asesinatos facilitó el ingreso de sus cómplices, entre ellos Apolinario. Desactivó la alarma y esperó con los otros tres asesinos la llegada de sus víctimas.
Se escondieron en un ambiente cerca de la puerta y con un martillo golpearon violentamente las cabezas de sus víctimas, conforme éstas iban llegando, causándoles instantáneamente la muerte.
Luego se apoderaron de la suma de 60 mil soles, botín que fue repartido en forma equitativa y se dieron a la fuga todos, menos el menor, que se quedó en la vivienda durmiendo, simulando no haber escuchado nada.
De la suma robada sólo se han recuperado 21 mil soles, monto que fue encontrado en la habitación ocupada por el menor.
Los autores fueron puestos a disposición de la Fiscalía Mixta de la ciudad de Andahuaylas.
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PUBLICACION:El Comercio
FECHA :17/01/1999
EDICION :Nacional
SECCION :Policial
PAGINA :A21
FUENTE :NO FUENTE
TITULAR :
El sangriento crimen de Andahuaylas
Criminales hicieron que menor viera el asesinato de su padre
Luego, con sangre fría, lo mataron para que no los delatara
{LEAD}
En los últimos días del año pasado el pueblo de Andahuaylas se estremeció con uno de los crímenes más sangrientos del que se tenga memoria. Los comerciantes Florencio Silva (39), Luz Ochoa (32) y el hijo de ambos Emerson Silva (11) fueron ultimados por cuatro sujetos en complicidad con uno de los miembros del entorno familiar, el 28 de diciembre, Día de los Inocentes.
{RESTO}
Mientras sepultaban los restos de la familia el mismo 30 de diciembre, un adolescente, hermano de Luz Ochoa, estaba detenido por ser culpable confeso de la triple muerte de la que era su única familia. Fuera del local policial un grupo de pobladores le pedía a la policía que hiciera justicia.
El muchacho recuerda que uno de los asesinos, Apolinario Mitma, le dijo: "Sólo eliminaremos a Florencio". Posiblemente, Apolinario quería vengarse por los cuatro años de cárcel que tuvo que pasar por intentar extorsionar a Florencio, el comerciante.
Esto significaba que la hermana del menor se iban a quedar con el negocio y de paso él se podría quitar de encima a su cuñado Florencio, con el que no se llevaba bien. Hasta en tres oportunidades, Florencio había botado al hermano de su esposa, o sea al acusado. "Era un ocioso, no rendía ni en el trabajo, ni en el colegio. Además, estaba metido en drogas. Él se quedó en la casa porque su hermana siempre abogaba por él", nos cuenta por teléfono Atilio Ochoa, aún con el recuerdo fresco de la muerte de su sobrina Luz.
El día del crimen, Emerson Silva (una de las víctimas) se encontraba cuidando a sus tres hermanos menores. Cuando su madre llegó de trabajar, lo primero que hizo fue entrar en la habitación, pues quería ver cómo estaban sus hijos. Mientras tanto, su padre guardaba el automóvil en la cochera. De un momento a otro, un golpe certero que le propinaron en la cabeza con un martillo acabó con la vida de Luz Ochoa.
Los cuatro asesinos que habían permanecido adentro, ocultos, amordazaron al pequeño, que los había visto y lo llevaron a la sala. Minutos después, él encontraría la muerte allí, no sin antes presenciar la tortura y el asesinato de su padre.
Cuando Florencio Silva Pernia entró a la casa, los asesinos lo cogieron y con certeros golpes lo redujeron. Apolinario Mitma, aún con la idea de la venganza, le ordenó a Florencio Silva que se arrodillara y que le pidiera disculpas. Ante la mirada de su hijo, luego de ser humillado y golpeado, fue asesinado con el mismo martillo que, minutos antes, los criminales usaron para matar a su esposa. Cuando acabó el ritual sangriento le dieron muerte al menor. Tres días después de Navidad la familia Silva Ochoa encontraba la muerte a manos de varios sujetos, entre los cuales había un miembro de su familia. De nada habían servido los regalos que le dieron al adolescente asesino en la Nochebuena. Se sabe que, desde el 5 de diciembre, él y los otros sujetos habían planeado eliminar a Florencio y a su familia.
Los Silva Ochoa tenían pensado viajar a Lima el 8 de enero y pasar el verano en su residencia en la calle Bartón en el distrito de San Martín de Porres. "Eso sí, yo me quedaré sólo quince días, porque tengo que regresar para atender mi negocio", le habría dicho Florencio a su familia. El menor asesino también iba a viajar.
Tres menores de edad, de ocho, cuatro y dos años, hijos de la pareja Silva-Ochoa, han quedado huérfanos. Los menores están sufriendo la ausencia de sus padres y de su hermano mayor.
lunes, 25 de junio de 2007
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